PL.LP

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PEDRO LUIS

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LÓPEZ PÉREZ

El Arte, La Gloria, La Libertad se marchitan. La NATURALEZA siempre está bella.

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POESIA Y VIVENCIAS

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POESÍA y VIVENCIAS

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MI PEQUEÑA VENECIA

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EN EL MUNDO

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jueves, 29 de enero de 2015

AMOR CRISTALINO. Pluton y Ceres. Décima o Espinela.











Al tener Ceres noticia de esta desventura, partió precipitadamente en busca de su hija. Llegada al lago de Siracusa encontró allí el velo de Proserpina, después supo por boca de la Ninfa Aretusa que el audaz amante se llamaba Plutón, el mismo Rey de los Infiernos. A tal noticia, Ceres sube a un carro tirado por dos dragones, atraviesa la inmensidad del espacio, se presenta ante Júpiter con los ojos arrasados en lágrimas, el pelo en desorden y la voz alterada, y le pide justicia. Júpiter le dice:"Si vuestro deseo es que Proserpina os sea devuelta, no me opongo a ello, con tal que no haya comido nada desde que entró en los Infiernos: Tal es el fallo del Destino. Ceres, más veloz que un rayo llega hasta las márgenes del Aqueronte, pregunta ansiosa a todos los que encuentra a su paso. Proserpina acababa de echar mano de una granada y había comido ya algunos granos. Su retorno a Tierra era, por tanto, imposible. No obstante, y a fuerza de ruegos, Ceres pudo obtener que su hija morase los Infiernos sólo durante seis meses del año y que pudiese pasar los otros seis sobre Tierra.
Plutón era la única de las divinidades superiores que no tuvo jamás Templos ni Altares. El Ciprés y el Narciso eran las plantas que le estaban consagradas.













POESÍA

En Todo Amor Terreno
la Libertad es Regenta.
La Imposición atormenta,
extendiendo su veneno;
visible al ojo ajeno.
Será el Amor Cristalino.
Impulso etéreo y Divino. 
Bella Talla de Escultor, 
sin carcoma en su interior
con ese rasgo Genuino.


Pedro Luis López Pérez (PL.LP)









ADIVIDAMA

Solución anterior: Los Botes de la Botica.

Un cuartito lleno de cepas, ni están verdes, ni están secas.

Solución: Próxima Semana.


Mi más Profundo Agradecimiento al Gran Equipo Médico de Oncología en Quimio y Radioterapia, a Todo su Personal Sanitario por su Profesionalidad y Humanidad del H.U.C.A. (Hospital. Universitario. Central. de Asturias) en Oviedo.




jueves, 22 de enero de 2015

ELÍSEOS O TÁRTARO. Plutón




Plutón al ser el hermano más joven le asignaron la peor parte: El Reino triste de los Infiernos. A la puerta se halla continuamente en vela un perro con tres cabezas llamado Cancerbero, el cual con sus triples aullidos y sus mordeduras impide a los vivientes que entren allí y a las sombras que pudieran salir.
Según los Poetas, el vasto espacio que ocupaban los Infiernos estaba rodeado por dos ríos, el Aqueronte y el Estigio, que era necesario atravesar para poder llegar a la morada de Plutón. Pero el barquero Carón, viejo feroz, rechazaba duramente y golpeándoles con el remo, a los desgraciados que habían muerto y todavía permanecían insepultos, y a cuantos no podían pagarle un óbolo, que era el precio del pasaje, a los demás le hacia sentar en su barca, los transportaba a la ribera opuesta y los entregaba a Mercurio, que les conducía ante el terrible tribunal. Tres jueces estaban sentados en él y administraban Justicia en nombre de Plutón. Cuando la sentencia se había hecho pública, los buenos eran introducidos en los Campos Elíseos y los malos eran precipitados al Tártaro.
En los Campos Elíseos no tenía entrada el dolor, la enfermedad ni la vejez, y la bienandanza de que gozaba el cuerpo iba unida a la ausencia de los males que pueden afligir al alma. La ambición, el odio, la envidia y las bajas pasiones que agitan a los mortales eran allí completamente desconocidos. Un jubiloso enjambre de pájaros cantaban melodiosamente en la espesura, y el Sol no era jamás empañado por la más leve niebla. Era la morada que se destinaba a los buenos para después de su Muerte.
El Tártaro-. Lugar destinado a los malvados. Era una vasta prisión fortificada, guardada por un triple muro y circundada por un río de fuego llamado Flegetón. Tres furias: Alecto, Meguera y Tisifone, eran las gondoleras de esta ígnea corriente; con una mano empuñaban una antorcha flamígera y con la otra un latigo sangriento, con el cual flagelaban sin tregua ni piedad a los malhechores cuyos crímenes exigían severos castigos. El Tártaro era donde moraban Remordimientos, Enfermedades, la Miseria vestida de andrajos, la Guerra chorreando sangre, la Muerte, las Gorgonas, que tenían serpientes en vez de cabellos, la Quimera, las Arpías y otros monstruos a cual más horribles.
Plutón cansado de su celibato y al ver que ninguna diosa o ninfa se enamoraba de él tuvo que recurrir a la violencia. Se enamoró de Proserpina, hija de Ceres. Vivía retirada en Sicilia, junto a las campiñas del Etna. Un día se entretenía con sus compañera cogiendo flores recién abiertas, Plutón la divisó y la rapto a pesar de sus protestas y de las amonestaciones de Minerva. Orgulloso el dios con su presa, lanzó a todo correr sus caballos, y abrió la tierra con un golpe de su cetro y se hundió en el Reino de las Tinieblas. (Continuará)









POESÍA



No escondamos las Verdades
ni maquillemos Mentiras.
No hagamos falsas mitades,
por que contra ti conspiras.


Tenaces Frutas prohibidas,
manipulando el Pecado;
con sus encantos tupidas
para incitar al errado.


Los Elíseos o el cruel Tártaro. 
Un Enjambre jubiloso
o coto lúgubre bárbaro...
Ruin espesor tenebroso.


El Camino por la Vida
dará la Ruta correcta,
sin freno, cuerdas o brida;
sólo Plenitud selecta.


Pedro Luis López Pérez (PL.LP)






ADIVIDAMA

Solución anterior: El Caracol.

Muchos soldados en fila y todos hablan por la barriga.

Solución: Próxima Semana.


Mi más Profundo Agradecimiento al Gran Equipo Médico de Oncología en Quimio y Radioterapia, a Todo su Personal Sanitario por su Profesionalidad y Humanidad del H.U.C.A. (Hospital. Universitario. Central. de Asturias) en Oviedo.




lunes, 12 de enero de 2015

CONTIENDA Y POLICHINELA. Neptuno







Neptuno, dios del Mar, era hijo de Saturno y de Cibeles. En su juventud había tramado una conspiración contra Júpiter, el cual lo arrojó del Olimpo y lo relegó a la condición de simple mortal. Por aquel entonces Laomedón levantaba los muros de Troya y rogó a Neptuno que le ayudara en el duro trabajo de levantar fuertes diques que pudieran contener la furia de las olas. El dios se hizo albañil y aguantó durante muchos meses toda clase de fatigas y sinsabores.
Congraciado y reconciliado con su hermano, Neptuno se entregó con incansable celo al gobierno del Imperio que le había sido confiado y prometió a sus subditos que administraría con equidad la debida justicia en beneficio de Todos.
Después quiso buscar esposa y sus ojos se fijaron en Anfitrite, hija del Océano, que era una Ninfa de admirable belleza. La pidió en Matrimonio a su padre, siendo una proposición que le halagaba sobremanera; pero la Ninfa quiso, antes de tomar decisión alguna, conocer al esposo que se le destinaba. Al verlo retrocedió: el tinte de su piel curtida, su tupida y desordenada melena y su viciosa barba le inspiraron profunda repugnancia. En vano se mostró Neptuno sumiso y respetuoso con ella, en vano se esforzó para arrancar a su lengua las más delicadas protestas; todo fue inútil; nada pudo dedidir a Anfitrite a aceptarlo por esposo.
Triste, solitario y desanimado quedó Neptuno lamentándose amargamente de la crueldad de su suerte cuando un delfín que había sido testigo de su pena acudió a ofrecerle sus servicios y su intervención. Se presentó a la Ninfa rebelde, le ponderó las riquezas del monarca, los homenajes de que sería objeto y los palacios que le servirían de morada. La elocuencia del delfín triunfó y Anfitrite se presentó ante el que iba a ser su esposo.
El poder de Neptuno no sólo se limitaba a los mares, ríos, lagos y fuentes, se extendía, también, a las sacudidas violentas y los temblores de tierra. Se atribuye a Neptuno la creación del caballo, al crearlo enseñó también el arte de domarlo.
Neptuno lleva por cetro un tridente y le sirve de carro una vasta concha arrastrada por dos hipocampos o caballos marinos con dos patas. Los tritones forman su cortejo anunciando su presencia haciendo sonar una concha que es una especie de trompeta que se plega en varias curvas, cada vez más anchas, y cuyos sonidos se propagan hasta los confines del Mundo. Los Tritones son mitad hombres y mitad pescado y todos preceden al carro majestuoso del dios de las aguas arrancando a la concha sonidos extraños.













POESÍA



Pleno efluvio afrodisíaco
esparce una Aura burlona, 
que no remedia ni Baco
ni tritones en poltrona.


Contienda y Polichinela.
Un Amor y su Belleza.
Un Delfín y Damisela
hacen de Ninfa una Alteza.


Interesada Elocuencia
sostenida en fríos Palacios.
Disfrazada la Conciencia
con cristales de Topacios.


Pedro Luis López Pérez (PL.LP)








ADIVIDAMA

Solución anterior: De agujeros.

Tamaño como una Nuez, sube al monte y no tiene pies.

Solución: Próxima Semana.


Mi más Profundo Agradecimiento al Gran Equipo Médico de Oncología en Quimio y Radioterapia, a Todo su Personal Sanitario por su Profesionalidad y Humanidad del H.U.C.A. (Hospital. Universitario. Central. de Asturias) en Oviedo.





sábado, 3 de enero de 2015

NOCHE MÁGICA




En nuestra Infancia, la Noche de Reyes era una Noche especial y palpitante (Lo sigue siendo ahora). Preparábamos con antelación suficiente, la Tarde/Noche anterior, los cubos con diferentes suministros para los agotados Camellos, y nuestros Padres dulces con licores para sus Majestades de Oriente. Las cartas con nuestras peticiones las dejábamos en una zapatilla, cerca del Árbol o Belén...Eran momentos llenos de Magia y Fantasía en los cuales permanecíamos sin pegar ojo toda la Noche.






DAMA


POESÍA




Calderos de Agua y Cebada.
Cubos de Trigo y Salvado;
ansias de Tardía Alborada
en insomnio prolongado.

Los cautelosos Camellos
patean y resoplan lentos; 
lucen "Chepas" en destellos
con los Presentes a cientos.

Sus pezuñas polvorientas
vacían peroles copiosos;
en la Oscuridad, a tientas,
rumiando y bebiendo briosos.

Mientras; los Reyes de Oriente,
entre dulces y licores;
reparten Deseo pendiente,
entre suspiro y fervores.

Brotan las Luces primeras.
Cedimos ante los Sueños, 
y entre bostezos y ojeras
nace el Día de los Pequeños.


Pedro Luis López Pérez (PL.LP)



 HISTORIA

La historia que llegó hasta nuestros días es que tres Magos –o sabios- llegaron de Oriente a Palestina, guiados por una estrella. La Biblia, más concretamente el Evangelio según San Mateo–único libro que menciona el episodio-, dice que los Magos pasaron primero por Jerusalén, donde fueron a ver a Herodes y a preguntarle por el "Rey de los judíos", que acababa de nacer. "Hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo".


Esto alarmó a Herodes, que consultó a sus sacerdotes y fueron ellos los que indicaron que, según la profecía, sería en Belén donde nacería el Mesías. Herodes les pidió entonces que, una vez que hubiesen encontrado al Niño, le avisaran, ya que él también quería "adorarlo".

En realidad, sus intenciones eran asesinarlo pero, dice San Mateo, esto les fue "revelado en sueños" a los Magos que entonces regresaron a su tierra por otro camino, evitando volver a pasar por Jerusalén.

Pero antes, vieron al Niño recién nacido: "Entraron en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y, postrándose, lo adoraron; luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra", relata Mateo.

Y eso es todo lo que dice el Evangelio. El relato bíblico fue luego progresivamente adornado durante la Edad Media. Poco a poco, los Magos se convirtieron en Reyes y se los bautizó Gaspar, Melchor y Baltasar.

Custodios de los tesoros de Adán

El Libro de la Caverna de los Tesoros es un escrito del siglo VI que busca establecer las genealogías de los patriarcas bíblicos y de los reyes de Israel y de Judá a fin de probar que Jesucristo desciende de Adán.

En ese texto se dice que los presentes que los Magos orientales llevaron a Jesús habían sido depositados por el mismísimo Adán en Persia, en el monte Nud (nombre que significa paraíso), para que fuesen llevados al Mesías, cuya llegada sería anunciada por una estrella de extraordinario tamaño.

De generación en generación, dice el libro, doce magos eran encargados de acechar el cielo para descubrir la señal esperada. Para ello debían subir cada año al monte Nud y rezar allí por tres días observando el firmamento. Así fue como un día vieron la estrella que les indicó que el momento había llegado, tomaron entonces los presentes y emprendieron el viaje hacia Palestina.

Aunque por un tiempo se habló de muchos magos, hasta doce como lo señala el Libro de la Caverna, finalmente el número se estabilizó en tres. Fue en buena medida a partir de la cantidad de regalos que se empezó a hablar de tres Magos. Un número simbólico además, ya que representa laTrinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo).

Desde el siglo VI llevan los nombres que hoy conocemos y que los han convertido en leyenda.

La leyenda dorada

A fines del siglo XIII, Jacobus de Voragine (1228-1298), cronista italiano y Obispo de Génova, escribió un libro llamado La leyenda dorada, en el cual hace el retrato de todos los santos y santas católicos e incluye a los tres Magos de Oriente, reuniendo todas las tradiciones que sobre ellos circulaban hasta el momento, incluso los nombres que se les había empezado a dar desde el siglo VI. Su descripción fue la siguiente:

"El primero de los magos se llamaba Melchor, era un anciano de cabellos blancos y larga barba. Obsequió el oro al Señor como su rey, porque el oro significa la realeza de Cristo. El segundo, llamado Gaspar, joven, sin barba, rojo de tez, rindió a Jesús, a través del incienso, en homenaje a su divinidad. El tercero, de rostro negro, luciendo toda la barba, se llamaba Baltasar; la mirra en sus manos recordaba que el Hijo debía morir".

Quedó de este modo consagrada la interpretación del significado de los obsequios, símbolo de tres características de Jesús: su realeza, su divinidad y su condición humana y mortal. La mirra era una resina aromática que se usaba en la conservación de los cuerpos.

En La Leyenda dorada, los nombres aparecen en tres idiomas, latín, hebreo y griego. Esta última versión es la que hoy usamos. En latín, los nombres de los reyes magos eran, según Voragine, Appellius, Amerius y Damascus. En hebreo, Galgalat, Malgalat y Sarathin. Y, en griego, Caspar, Balthasar y Melchior.

De Magos a Reyes y Santos

Las representaciones más antiguas de los magos los mostraban en trajes persas, con pantalones fruncidos en el tobillo y gorros frigios. Ofrecen sus presentes también según el rito persa, sosteniendo las ofrendas con las manos cubiertas por sus mantos. Fue a partir del siglo IX que se los empezó a representar como Reyes, con las testas coronadas.

Y, a partir del siglo XIII, pasaron a representar las tres edades de la vida: Gaspar, adolescente, joven, imberbe; Baltasar, hombre maduro con barba; y Melchor, un anciano calvo con barba blanca.



Primero se los consideró árabes o persas; poco a poco pasaron a representar los tres continentes hasta entonces conocidos: Asia, Europa y África. A partir del siglo XV, encarnan a toda la humanidad: un asiático, un blanco y un negro. En la catedral de Viseu, en Portugal, se ve incluso a un cuarto mago: un aborigen brasileño también ofrece presentes al recién nacido.



El título de Reyes se les empezó a dar a partir del siglo III, pero recién en torno al 1200 esa condición empezó a reflejarse en la iconografÍa que, además, poco a poco les fue agregando camellos y un séquito de sirvientes. Más tarde fueron considerados santos, y sus reliquias llegaron en el siglo XII a la catedral de Colonia, donde son veneradas hasta el día de hoy. 

Pese a su origen misterioso, o tal vez por eso mismo, son parte de todo el folklore que rodea a las fiestas navideñas. Tienen incluso su propia fecha, el 6 de enero, día de la Epifanía (que significa revelación o aparición, en referencia a que Jesús se muestra al mundo), y en algunos países son venerados como santos que velan por el Niño Jesús en su pesebre. 

Durante mucho tiempo, y en especial entre los cristianos de Oriente, la Epifanía era una fecha más importante que Navidad porque representaba el momento de la presentación del Niño Dios a los hombres.